La lana de llama, una fibra natural sostenible y tradicional

Esquilando llamasA pesar de que en Europa el tipo de lana más habitual es la de oveja, ampliamente extendida (es muy raro encontrar alguien que no tenga un jersey o un abrigo, o incluso una falda de lana) lo cierto es que no es ni mucho menos, el único tipo de lana con el que se confeccionan vestidos y ropajes en la actualidad.

De hecho, una de las fibras más buscadas (y caras) es la lana de vicuña, un camélido de la misma familia que la llama, la alpaca y el guanaco.

En el caso de Roöstik, nos hemos decantado por la lana de llama por ser más asequible y abundante (una vicuña solo produce unos 200 gramos de fibra cada tres años, lo que la hace inviable para tejidos artesanos de precio razonable). La lana de llama comparte muchas de las características de la lana de vicuña pero con una fibra algo más gruesa y resistente.

Criadas en libertad sólo existen llamas en Perú, Bolivia, Chile y Argentina, aunque actualmente hay también poblaciones de llama en Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Australia. Son animales acostumbradas a medios de altitud fríos y secos, adaptándose mal a los lugares situados fuera de su hábitat de origen.

En la Argentina se realizó la cruza entre llamas y alpacas, obteniendo la llama argentina que se encuentra en una situación de privilegio con animales con excelentes vellones en cuanto a lustre, sedosidad y finura (entre 18 y 25 micrones). Las llamas argentinas han logrado reunir las fortalezas de la llama y la alpaca.

El pelo de llama transmite calor y es liviano y duradero, y en forma de chales otorga además una personalidad distinguida que acompaña el andar.

Los accesorios de vestir para toda estación como los chales y chalinas, son especialmente agradables si están tejidos en lana de llama.

Los chales de lana de llama pura (como los que Roöstik te ofrece) son ideales para llevar durante el día, la tarde o la noche, en interior o al aire libre, y como accesorio independiente o parte de un conjunto.