El idioma del tejido

Existe un verdadero idioma del tejido, cada prenda habla del lenguaje de la comunidad indigena a la que pertenecen. Para el teñido se utilizan hierbas de la zona que los artesanos trabajan como verdaderos alquimistas para incorporar a la prenda los colores del paisaje: los amarillos vienen del romerillo, la chilca y la jarilla; los verdes son producto de la luz del sol y la ceniza sobre los pigmentos de la yerba mate. Con el lloro de algarrobo se logran los marrones de la sierra y, con la barba de piedra, los anaranjados encendidos de las puestas del sol. La aplicación de diseños y técnicas autóctonas acaba por conferir a las prendas el carácter inconfundible que caracteriza al tejido serrano.

Las Prendas Artesanas

El tejido es, sin ninguna duda, la artesanía tradicional más importante de Argentina. Esta calificación no es baladí: la merece no sólo por su difusión en todas las provincias, sino también porque numéricamente las tejedoras encabezan siempre los censos de artesanos.

En los tiempos actuales, todas (o casi todas) las prendas que vestimos, están tejidas en máquinas, que las producen en cantidades difíciles de imaginar. Son exactamente iguales unas a otras y en muchos casos sus materiales son puramente artificiales. Muchas de ellas tienen grandes ventajas, como las realizadas en nylón, pero también es cierto que les falta algo. Y ese algo es el alma, el cariño y el toque personal que cada artesano pone en su obra.

Una de las características básicas de nuestras prendas es la estructura, el conjunto de partes componentes relacionadas entre sí. El tejido consiste en una urdimbre, entrecruzada por la trama, perpendicular a la primera. Se trata de hilos flexibles constituidos por fibras animales; lanas de llama en nuestro caso.

Estrictamente, y de acuerdo con el procedimiento de fabricación sólo son tejidos artesanos, las obras realizadas en un telar tradicional criollo o indígena, realizados de uno en uno, mediante la intervención directa del artesano.

Existen estructuras tejidas, incluso realizadas con hilos, que no requieren telar sino un marco o bastidor para mantener tensa la urdimbre. Son elaboradas a mano, sin empleo de lazo. Algunos autores también las llaman tejidos pero lo más común es que reciban la denominación de semitejidos o tejidos-trenzados.

Tal como ocurre en todos los países americanos, los tejidos tienen una antigua base indígena sobre la cual se agregó el aporte del conquistador europeo. A su vez, los aparatos, técnicas y materias primas introducidas tienen una larga historia en Europa que, en muchos casos, se remonta a los pueblos de Oriente.

No existe ninguna duda de que el tejido derivó de algunas técnicas para la confección de esteras y cestas. Las excavaciones realizadas en muchos sitios muestran que las redes, las esteras y la cestería precedieron al tejido. Por ejemplo en la Cueva Guitarrero de los Andes del Norte del Perú se han hallado restos de cestas y redes sin nudos fechados en el año 8500 a. de C.; en un estrato posterior, del 8000 al 7400 a. de C., se ha hallado un trozo de bolsa confeccionada con hilos vegetales flexibles, pero con técnica de semitejido. En dicho yacimiento peruano se han encontrado fragmentos de tejidos de fibras vegetales con una estructura que podría ser elaborada en telar, en un estrato fechado en el año 5780 a. de C. con un contexto cultural de cazadores y recolectores. En la Argentina, en la gruta de Los Morrillos (provincia de San Juan) se ha descubierto cestería espiral y redes sin nudo del año 2500 a. de C. Y en la provincia de Mendoza, en Rincón del Atuel, se han hallado restos de una pieza elaborada con fibras vegetales y técnica de semitejido fechados en el 1800 a. de C.

En este punto, es necesario remarcar que en todo el noroeste argentino (zona andina) fué clara la influencia de la cultura Inca. Tomando como base esta tradición, que inició y desarrolló el arte del tejido, tomamos la iconografía para nuestro logotipo, como una forma de rendir homenaje a los orígenes primitivos de los tejidos artesanos que hoy ponemos a su disposición.

Los indígenas sudamericanos utilizaron excelentes fibras textiles, como la lana de alpaca, vicuña, guanaco y llama. Posteriormente se incorporó la de oveja.

En el Perú también se empleó algodón blanco, gris, con varios matices de pardo y asimismo teñido, técnica en el empleo de colores muy asombrosa. En los hilos teñidos de un yacimiento peruano se reconocieron 190 matices.

El tejido actual heredero de la tejeduría tradicional se sigue practicando en gran parte de la geografía argentina, desde el norte al sur, perdurando en la población criolla y también entre casi todos los grupos indígenas.